DROGAS, DERECHOS DE AUTOR Y EMPRESA
Hemos arribado ineludiblemente al deber de comprometernos con la psique colectiva. De cara a la formación profesional e inmersos en la actividad natural de toda institución educativa, estamos obligados a ser en medio del contexto específico.
Desenrrollemos el asunto.
No hay autosostenimiento posible sin una relación comercial, y ¿qué interés podemos provocar en el mercado para que nuestros productos cognitivos se valoricen? Pensemos en ésto. Tenemos que ser capaces de volvernos atractivos para el flujo empresarial. Hay un gran movimiento de intereses monetarios y está la misión de navegar en dichos flujos buscando posibles contactos. ¿Por qué derechos de autor? Porque nuestro negocio es el conocimiento. Y ¿por qué las drogas? Porque la imagen que vendemos es fundamental. No se trata de sepultar el romantisismo del ser-psicológico y su autoexploración, sino de cuidar la imagen pues la imagen es avenida de la información, por tanto es social, o digamos mejor que su dimensión social es la que le interesa a las empresas.
Recalco: "Las drogas pueden cambiar la imagen hasta hacerla inutil". ¡CUIDADO CON ESTO! Hay que desligar (porque se puede) lo que se hace, de lo que se piensa, y en esta esición, poner en experimentación diferentes estrategias de vínculo entre el conocimiento y el capitalismo.
Por favor, a los románticos: no se sientan ofendidos por esta visión. Medítenlo con desapego. Drogas, derechos de autor y empresa son tres campos que se encuentran hoy aquí y ahora. Invirtamos nuestra creatividad en hacer que se fundan sin violencia innecesaria. Este es el reto actual.


James. dijo
De entrada uno no piensa que la relación entre "drogas" "derechos de autor" y "empresa" sea como la plantea este artículo. Uno piensa, bueno se trata de farmacología, o del negocio ilegal de las drogas, pero no del consumo particular y su afectación de la imagen como avenida de lo social, lo social como lugar donde se instala la empresa. Y los derechos de autor... inevitables en la producción artística. Hay que pensarlo, y mejor aún, vivirlo pues no se trata de un anhelo sino de la realidad con la que nos estamos encontrado al aceptarnos inmersos en ella. No sé, no sé, algo se contradice y es falso.
10 Agosto 2006 | 02:19 AM